Las ciudades inteligentes se caracterizan por optimizar los recursos disponibles y ponerlos en función de resolver las necesidades de sus ciudadanos.

Está siendo muy común hablar de innovación. Dicho término es utilizado por empresas que buscan minimizar costos y mejorar los diferentes procesos existentes. Se dice que sin innovación no hay crecimiento ni futuro. Pero muchas veces, no se tiene claro a qué nos referimos cuando hablamos de innovación y a menudo se confunde con otros términos como investigación y desarrollo (I+D). Según la OCDE, innovación es “un proceso iterativo activado por la percepción de una oportunidad proporcionada por un nuevo mercado y/o nuevo servicio y/o avance tecnológico que se puede entregar a través de actividades de definición, diseño, producción, marketing y éxito comercial del invento”.

Dicho lo anterior, resulta importante el desarrollo y fomento de la innovación en las ciudades para hacerlas más competitivas, poniéndolas a nivel mundial. Es así como las ciudades inteligentes se caracterizan por optimizar los recursos disponibles y ponerlos en función de resolver las necesidades de sus ciudadanos.

Un ejemplo claro es lo que ocurre en Puebla (México), en donde se anunció recientemente los “barrios smart”, en los que se utilizará la tecnología en diversos sectores como seguridad, movilidad, conectividad y desarrollo económico para el beneficio de los ciudadanos.

El objetivo de la innovación tecnológica en la ciudad es la resolución de los retos impuestos por el crecimiento urbano. Las ciudades innovadoras e inteligentes integran múltiples sistemas de información y comunicación de forma segura para manejar sus activos. Estos pueden incluir los colegios, universidades, sistemas de transporte público, hospitales, energía, servicios públicos en general y muchos temas más. El objetivo es mejorar la calidad de vida al usar la tecnología para incrementar la eficiencia de los servicios y recursos disponibles en un territorio.

En esto, el mercado se mueve más rápido que el Estado. Hoy van en aumento plataformas como Airbnb o Uber, las cuales bajo un modelo de economía colaborativa, optimizan el uso de los bienes. Airbnb ha revolucionado el turismo global en muy poco tiempo y ya comienza a tener un efecto que debe ser considerado en los cerros turísticos de Valparaíso. No se debe dejar de lado que es importante que se regule para evitar externalidades sociales, asegurar la competencia y capturar impuestos.

Otro fenómeno revolucionario es el uso del BIM (building information modeling), el cual es un modelado de información digital para la edificación e infraestructura, aplicable totalmente a lo existente en la ciudad con el objetivo de optimizar los proyectos de construcción en ejecución y también los proyectos que se piensan a futuro para la ciudad. Pero no tan solo queda ahí. Con el uso del BIM podemos chequear el estado de la infraestructura, de tal forma de adelantarnos a posibles mantenciones, daños y reparaciones que se deban realizar, optimizando lo ya antes comentado, haciendo más eficiente el uso de los recursos y procesos del Estado.

En el caso del Gran Valparaíso, el uso de las nuevas tecnologías pueden generan un importante complemento a las herramientas de planificación urbana. Por un lado pueden ayudar a resolver problemas asociados al transporte público. Por otro lado permitirían responder interrogantes que permanecen en las políticas de planificación, como lo son la magnitud real del mercado de la segunda vivienda o la cantidad de vehículos que efectivamente ingresan a Valparaíso, Viña del Mar o Limache cada fin de semana. No obstante lo anterior, no se puede idealizar este fenómeno. Si bien, las aplicaciones y el uso de tecnología pueden ayudar en hacer más eficiente el uso de los recursos urbanos, no podrán reemplazar la función que tienen las obras de infraestructura en resolver los problemas de congestión o de segregación socio espacial.

El desafío actual (especial durante este año electoral) es que las necesarias propuestas de ciudad sean acompañadas por la puesta al día en materia tecnológica. El estado debe actualizarse en estas materias, y dejar de ser sorprendido por el mercado; basta recordar el caso de Uber y sus efectos en el Transporte. Hay mucho que hacer; por ejemplo, incentivar la inversión para que los edificios sean eficientes, se gestione de mejorar manera los residuos sólidos urbanos, se apliquen tecnologías en temas de transporte, salud y educación. Así como también la ciudad se adecue a la distribución eficiente de bienes dados el aumento del comercio electrónico. Y, por último, el uso de la tecnología mejora la confiabilidad y transparencia entre ciudadanos y gobierno, tan necesaria hoy en día.

Gerardo Ureta C. / @gerardoureta

Marcelo Ruiz F. / @RuizFernandezD

* Integrantes Corporación Metropolítica

Publicada en diario El Mercurio de Valparaíso

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