Como ya es claro, en Valparaíso, puerto principal de Chile, no existe planificación urbana. Y a raíz del reciente y dramático incendio en los olvidados cerros porteños, hemos sido testigos del lento proceso de una casi muerte anunciada.

Primero, y lo más relevante, es que no existe Gestión en Valparaíso. Se han perdido grandes oportunidades. Ninguna autoridad, tanto local como central, se ha tomado en serio el rol que juega el puerto y sus cerros, no ha utilizado las normas existentes para generar inversiones y mejoramientos, ni menos se han propuesto mejoras. No todo es malo, y en muchos casos, basta tener imaginación y utilizar los recursos existentes.

Segundo, no existe diseño urbano. Al no existir una planificación estratégica en Valparaíso, ésta no cuenta con una imagen de ciudad que la situé a nivel mundial y que sea competitiva con otras ciudades. Todo lo que se ha hecho, no se ha rescatado, restaurado ni mantenido. El diseño de la ciudad es como nuestro cuerpo, debemos cuidarlo.

Tercero, la economía de la ciudad. La falta de inversión en la ciudad, falta de seguridad, identidad, diseño urbano, planificación urbana y de visión estratégica económica y emprendedora de las autoridades de Valparaíso, han impedido que la ciudad puerto se desarrolle económicamente como un motor de desarrollo regional y del país, captando a talentos y empresas que levanten la ciudad.

El incendio dejó al descubierto un sin número de situaciones urbanas que dejan mucho que pensar sobre la calidad de las autoridades que ha tenido Valparaíso desde hace decenas de años atrás, y en todos los niveles, municipales y representantes del gobierno central.

Valparaíso tiene una gran oportunidad de no morir, recomenzar y re evaluar sus acciones, previniendo situaciones y adelantándose a los hechos, con visión estratégica, compitiendo a nivel mundial y cuidando la vida de sus habitantes.

Columna publicada para Plataforma Urbana y El Mercurio de Valparaiso

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